La criptografía
Criptografía tradicionalmente se ha definido como la parte de la criptología que se ocupa de las técnicas, bien sea aplicadas al arte o la ciencia, que alteran las lingüísticas de mensajes, mediante técnicas de cifrado o codificado, para hacerlos ininteligibles a intrusos (lectores no autorizados) que intercepten esos mensajes. Por tanto el único objetivo de la criptografía era conseguir la confidencialidad de los mensajes. Para ello se diseñaban sistemas de cifrado y códigos. En esos tiempos la única criptografía que había era la llamada criptografía clásica.
La aparición de la Informática y el uso masivo de las comunicaciones digitales han producido un número creciente de problemas de seguridad. Las transacciones que se realizan a través de la red pueden ser interceptadas. La seguridad de esta información debe garantizarse. Este desafío ha generalizado los objetivos de la criptografía para ser la parte de la criptología que se encarga del estudio de los algoritmos, protocolos y sistemas que se utilizan para proteger la información y dotar de seguridad a las comunicaciones y a las entidades que se comunican.
Para ello los criptógrafos investigan, desarrollan y aprovechan técnicas matemáticas que les sirven como herramientas para conseguir sus objetivos. Los grandes avances que se han producido en el mundo de la criptografía han sido posibles gracias a los grandes avances que se han producido en el campo de las matemáticas y la informática.
La criptografía actualmente se encarga del estudio de los algoritmos, protocolos y sistemas que se utilizan para dotar de seguridad a las comunicaciones, a la información y a las entidades que se comunican.1 El objetivo de la criptografía es diseñar, implementar, implantar, y hacer uso de sistemas criptográficos para dotar de alguna forma de seguridad.
Cifrado de datos
El cifrado de datos es el proceso por el que una información legible se transforma mediante un algoritmo en información ilegible, llamada criptograma o secreto. Esta información ilegible se puede enviar a un destinatario con muchos menos riesgos de ser leída por terceras partes. El destinatario puede volver a hacer legible la información, descifrarla, introduciendo la clave del cifrado. A menudo se denomina “encriptación” a este proceso, pero es incorrecto, ya que esta palabra no existe en castellano; se ha importado del inglés “encrypt”, que se debe traducir como “cifrar”, y por tanto el proceso se debe denominar “cifrado”.
La seguridad de un buen sistema de cifrado depende enteramente de la clave, y no debe depender del algoritmo de cifrado usado. Es decir, el algoritmo de cifrado a menudo es público, y es conocido por los posibles atacantes, pero si el algoritmo es bueno, esto no debe bastarles para descifrar el mensaje.
Tipos de cifrados:
Cifrado simétrico
El emisor cifra el mensaje con una clave, y esa misma clave deberá ser la utilizada para descifrarlo. Estos algoritmos son rápidos y permiten cifrar y descifrar eficientemente con claves relativamente grandes. El problema que tienen es la seguridad de la clave: El emisor cifra el mensaje con la clave
Cifrado asimétrico
Existen dos claves, una pública y una privada, y se puede usar en dos direcciones.
a) El emisor cifra el mensaje con la clave pública A, que es la que puede conocer cualquiera. Sin embargo para descifrarlo hace falta la clave B, que sólo tiene el receptor, ya que es privada.
b) El emisor cifra el mensaje con la clave privada B, que sólo él conoce. Ahora cualquiera puede descifrarlo con la clave privada A, pero una vez descifrado con esa clave A, la naturaleza del algoritmo estará garantizando que se ha cifrado con la clave B, por lo que la utilización del algoritmo en este sentido se usa para asegurar la autenticidad, y no para ocultar información.